hasta marzo de este año todos los objetos realizados por el hombre se han movido según las leyes de la mecánica clásica cuando un grupo de investigadores diseñó un dispositivo que se mueve de formas sólo posibles según la descripción de la mecánica cuántica, el conjunto de reglas que gobierna la conducta de las cosas pequeñas como moléculas, átomos y partículas subatómicas.
En reconocimiento del campo conceptual que supera el experimento, la ingenuidad tras él y sus muchas y posibles aplicaciones, la revista ‘Science’ ha considerado el descubrimiento como el avance científico más significativo de 2010.
Los físicos Andrew Cleland y John Martinis de la Universidad de California en Santa Bárbara y sus colegas diseñaron la máquina, un diminuto remo metálico de semiconductor, visible al ojo humano y consiguieron que ‘bailara’ al son cuántico. Primero enfriaron el remo hasta que alcanzó su estado de base o el estado de menor energía permitido por las leyes de la mecánica cuántica, un objetivo muy perseguido por los físicos.
Después elevaron la energía del dispositivo mediante un único cuántico para producir un estado de movimiento puramente cuántico. Incluso consiguieron poner en dispositivo en dos estados a la vez, por lo que literalmente vibraba un poco y mucho a la vez, un fenómeno muy extraño permitido por las curiosas reglas de la mecánica cuántica.
Estamos solo ante el momento inicial de una tecnología que nos permitirá viajar en el tiempo y el espacio a nuestro antojo sin gastar energía y explorar nuestro universo según las leyes de la cuántica.
Una pena que un campo del conocimiento tan apasionante sea al mismo tiempo tan marginal.



